London to BOG

Londres es un meeting point, una ciudad llena de gente de todas partes del mundo en su mayoría inmigrantes, jóvenes con ganas de comerse el mundo, de experimentar, de vivir, de gente que se encuentra, pero que en algún momento retorna a su lugar de origen. Es quizá la ciudad donde he conocido las personas más diversas de mi vida, gente de nacionalidades que ni siquiera sabía que existían en el mapa. Cuando vives allí, aprendes a vivir con afán, caminas más rápido, trabajas todo el tiempo, estás tan ocupada que los días, meses y años se te pasan en un abrir y cerrar de ojos.

Es una ciudad llena de matices donde sobrevive el más fuerte, es para valientes cuando tu lugar de origen es otro, te ofrece múltiples oportunidades, es rica en cultura, en paisajes, te da acceso a museos en los que tu mente se expande diametralmente, te pone en tu mano al mundo porque te relacionas con personas que jamás habrías imaginado, para mí fue como un despertar a una realidad que no conocía, fue ver con mis ojos esas diferencias ineludibles que existen entre los seres humanos, y aprender a aceptarlas y a convivir con ellas. Algo realmente maravilloso son las conexiones fuertes que llegas a hacer, algunos amigos se vuelven tu familia para toda la vida, el tiempo pasa, todos parten a sus países y aun así sigues en contacto con ellos, es increíble como nacionalidades y personalidades tan distintas terminan unidas por algo en común.

Regent Street

Estar en otro país, sin tu familia, siendo uno más, te hace crecer y también valorar eso a lo que antes le dabas poca o nula importancia, las cosas pequeñas. Un día cualquiera, me encontraba en Oxford Circus, una zona céntrica de la ciudad, de repente miré a mi alrededor, recuerdo mirar la calle con detalle, los buses rojos de dos pisos [Double Decker], la gente a mi alrededor, sentir el frío de ese invierno y pensar: soy tan afortunada, hace una semana estaba en un lugar tan distinto, con gente tan diferente, hablando otro idioma, y hoy estoy aquí, rodeada de millones de personas desconocidas, venciendo mi miedo a la incertidumbre. Me sentí vulnerable y a la vez real, jamás olvidaré ese día. Apenas hoy alcanzo a dimensionar lo que esa decisión ha significado en mi vida y hoy me reconozco por ser valiente, por arriesgarme, por correr hacia una meta y hacer mis sueños realidad. No puedo negar que hubo días duros, días en los que extrañé profundamente a mi familia, a mis amigos, la comida de mi país y mi hogar, pero crecí, aprendí, y sobre todo me probé a mi misma que era capaz de salir adelante en un sitio desconocido, donde todo era absolutamente distinto a lo que estaba acostumbrada.

Con el correr de los años, conocí gente de muchas partes, con costumbres e idiomas diferentes y aprendí a ver la vida con amplitud, porque entendí que no era el ombligo del mundo, tuve trabajos donde me sentaba en una mesa rodeada de Polacos, Indios, Japoneses, Chinos, Italianos, Alemanes, Latinoamericanos, Españoles, en fin, gente de todas partes, todos con religiones diferentes, razas distintas, culturas diametralmente opuestas a la mía, orientaciones sexuales diversas, etc. Convivir con eso me enseñó a respetar las maneras de pensar y actuar y a no juzgar nada sin tener primero muchas perspectivas porque entonces dejaba de crecer, de aprender, de evolucionar.

Tower Bridge

Durante mis años allí, vi partir amigos que volvieron a casa, a Japón, Sudáfrica, Francia, Australia y a otros países que ya ni recuerdo. Cada vez que esto ocurría, pensaba, ¿nos volveremos a ver algún día? ¿Esta amistad superará la distancia? O simplemente ¿cada uno seguirá con el curso de su vida? ¿Todo esto habrá sido una especie de sueño que duró un tiempo y terminó?.

Pasaron los años y la que partió fui yo, volví a mi país por diversas circunstancias entre esas, mi familia, les extrañaba mucho, ya eran muchas navidades, muchos fines de año y mucho frío de por medio, así que lo decidí, un día me armé de valor, compré tiquetes sin regreso y no hubo vuelta atrás. Llegué al London City Airport y cuando estaba en ese avión a punto de despegar, sentí más miedo que cuando volaba años atrás de Bogotá a Londres.

Al volver, me sentía extraña, sentía que no encajaba, todo me parecía poco familiar, las calles, la gente, el color de piel de las personas, la arquitectura, y sobre todo la vida en sí, la gente caminaba despacio, no había sentido de urgencia, todo era un culto a la procrastinación y yo ya estaba acostumbrada a una vida muy diferente, la comida baja en sal, las calles sin el smoke de los carros, y aunque parezca raro, fue como volver a empezar. Los amigos que había dejado ya no eran los mismos, y yo también había cambiado, en ese proceso, algunas amistades se perdieron para siempre y otras llegaron, desde que volví, son pocas las personas a las cuales puedo llamarle amigos, que son reales y con los que cuento de verdad, pero eso también ha sido un aprendizaje valioso. Hace 8 años vivo en Medellín, amo esta ciudad, aquí soy feliz y aquí quisiera quedarme, sin embargo, jamás he cerrado las posibilidades a lo que el universo, la vida y Dios me quieran ofrecer.

London Eye

A veces extraño la libertad que sentía en Londres, esa capacidad de sentir que eres anónimo, que puedes caminar y nadie te conoce, esa facilidad para conocer gente interesante todos los días, para absorber en una semana información que tardarías meses en otro lugar, esa virtud de sentir que puedes hacer lo que sea porque te levantas y sales día a día a guerrear por tus sueños porque eres tu contra el mundo, esa creencia en ti que aumenta cada día y ese orgullo de lograr metas y cumplir sueños que creías inalcanzables. Le debo tanto a esa ciudad, fui una al llegar y otra al abandonarla, crecí, me volví más humilde, comprendí el valor de la familia, de las raíces y del poder interior que habita en mí, entendí que soy más fuerte de lo que creía y hoy vivo de lo que ahí aprendí. ¡Agradezco haber tomado esa oportunidad en el momento exacto y hoy te invito a ti, si estás pensando irte a vivir a otro país y tienes miedo, déjalo atrás, conviértelo en un parcero que te dé la fuerza para impulsarte a correr por tus sueños, el momento es hoy, el tiempo es el activo más valioso que tienes, aprovéchalo! Toma acción y lánzate irrazonablemente, todos los sueños se pueden hacer realidad si trabajas para alcanzarlos, los sueños se trabajan, apuesta por ti, te espera un oasis al final del desierto.

Estas a una decisión de tus sueños!

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