Volver al amor

«El amor es aquello con lo que nacimos, el miedo es lo que hemos aprendido aquí. El viaje espiritual es la renuncia al miedo y la nueva aceptación del amor en nuestro corazón. El amor es el hecho existencial esencial. Es nuestra realidad última y nuestro propósito sobre la tierra. Tener plena consciencia de él, tener la vivencia del amor en nosotros y en los demás, es el sentido de la vida». Volver al amorMarianne Williamson.

El miedo es oscuridad, lo sentimos cuando nos falta llenar un vacío interno, lo que nos paraliza no es algo de afuera, sino algo de adentro, le tenemos miedo a todo, al fracaso y al éxito, a la pobreza y a la riqueza, a morirnos jóvenes, pero también a envejecer, tenemos miedo de gustarle a los demás y también a no gustarles, en definitiva, tenemos más miedo de la vida que de la muerte. El amor es luz, y la luz es Dios, y por lo tanto volver al amor, es volver a Dios. Cuando pensamos con Dios, la vida está llena de luz, cuando pensamos sin Él, está llena de dolor. Podemos elegir estar de cualquiera de los dos lados, y así mismo ver reflejada una u otra consecuencia con nuestro libre albedrío.

Dios es amor y habita dentro de nosotros, fuimos creados a su imagen y semejanza y por ello, somos extensiones de su amor, por lo tanto, entregarse a Dios, significa entregarse al amor. Nuestro mundo se ha convertido en un lugar con escasez de amor, quizá si realmente nos amáramos los unos a los otros, no habría injusticias, ni prejuicios, ni hambre, ni opresión, no habría egoísmos, ni violencia, solo habría paz. Para ser felices necesitamos tanto amor como oxígeno para sobrevivir, cada vez que escogemos el miedo por encima del amor, estamos negándonos la experiencia del paraíso. El amor no es amor si no es incondicional, cuando se ama de verdad, se acepta al otro con su esencia, a pesar de sus defectos y por encima de sus virtudes.

Pero para experimentar amor, debemos tener fe: «la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve«, es innegable la existencia de Dios, porque nuestro corazón late, nuestros pulmones respiran, nuestros oídos escuchan, nuestros ojos ven, y no tenemos que hacerlos funcionar, simplemente funcionan. Los planetas giran alrededor del sol, las semillas se convierten en flores, y los embriones en bebés que durante 9 meses crecen y junto a su cuerpo también lo hacen sus órganos, sus manos, sus pies, su cabello, todo con tal perfección y exactitud que solo puede proceder de un ser superior llamado Dios. La falta de fe, es la creencia en lo que no es nada. Cuando renunciamos a los resultados, descansamos mientras un poder superior a nosotros mismos, se hace cargo de todo, eso es fe. Sin embargo, muchas veces los resultados no son los que deseamos o esperamos, aunque si son lo mejor para nuestra evolución en la tierra. Dios no permite que cosas adversas pasen en nuestras vidas por falta de amor a nosotros, al contrario, es por ese infinito amor, que lo hace. La verdad es que renunciar a lo que no nos importa es fácil, el reto está en renunciar a lo que sí nos importa, por tanto, cuanto más importante sea para nosotros, más significativo es renunciar a ello. Es más difícil renunciar a lo que amas que a lo que no, ese es el amor verdadero.

Estamos en la tierra para recordar que somos amor y para volver a él, lo hemos olvidado, pero siempre lo hemos tenido dentro de nosotros, debemos experimentar el despertar espiritual para volver a la luz. Dios es el amor que hay en nosotros, por tanto volver a Dios, es volver al amor, y en definitiva, volver a nosotros mismos; es entender que somos una gota que hace parte de un océano gigante, pero que con esa ínfima parte, el todo tiene sentido y así mismo la vida.

Estamos viviendo en una época de mucha oscuridad, pero cada uno de nosotros, somos flamas de luz, si una a una nos encendemos, lograremos esa llama que necesita nuestro planeta para que la empatía, la solidaridad, el interés por el otro, la búsqueda del bien común por encima del individual, y en definitiva el amor, le gane la batalla al miedo, para tener un mundo mejor, con esperanza y en el que todos podamos ver la luz al final del túnel.

La respuesta es: «volver al amor«

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